Días de Mariposa 5

«Días de Mariposa» es una novela corta en la que estuve trabajando hace ya un tiempo, la voy a publicar en pequeñas partes todos los martes a las 18hs hora Argentina, 23hs hora de España, 17hs Miami.

Espero que la disfruten:

Día Uno

Era de mañana ya. Sus ojos se abrieron lentamente para ver de manera borrosa el árbol al cuál había chocado; tras frotarse los ojos probó la marcha atrás, para su suerte, el auto aún funcionaba. Se alejó unos metros del robusto tronco y se detuvo un momento.

            “Qué locura” pensó atontado y tras sentir un ardor miró su camisa desabrochada conteniendo la respiración aterrado, una especie de tatuaje en forma de mariposa se desprendía de su pecho para luego salir volando por la ventana. Fue entonces cuando recordó aquéllas palabras: “Vivirá sólo 10 días, y si no lo cuidas, morirás antes”.

            Presuroso bajó del auto y comenzó a perseguir al insecto adentrándose en el bosque. En varias ocasiones, la mariposa se escabulló en burlonas maniobras, sin que pudiese tomarla. Mantuvo una larga persecución en la que se vio obligado a cruzar un frio arroyo y caer varias veces en el barro.  Hasta que, para la mala suerte del desesperado joven, ésta se encontró de repente prisionera en una telaraña.

Como en un duelo se vio obligado a correr junto con la araña por el premio, Juan tomó una rama y atinó al arácnido haciendo que la telaraña se rompiera y cayera la mariposa atrapada en la red al suelo. Al tomarla la apretó sin querer y sintió un fuerte dolor en el pecho, era su corazón, tenía que ser muy delicado con el insecto. Se volvió sobre sus pasos con la mariposa encerrada entre sus manos, la puso en una caja que tenía en el auto y arrancó. Trató de encontrar de nuevo el camino que conducía a la mansión en donde se hizo la fiesta pero parecía haber desaparecido; en un momento creyó ver una gran roca que, según él, era la misma que vio en el camino la noche anterior. Bajándose del auto corrió entre los arboles para encontrar la entrada a la mansión pero se topó con un gran barranco selvático, con una vista espectacular del amanecer húmedo del bosque. Volvió sobre sus pasos y entró en el auto, se sentía estresado y ya no quería saber más nada de la dichosa fiesta “Me largo a mi casa” pensó, sin siquiera acordarse de sus amigos.

Conocido por ser un hombre de la noche ante la mirada agria de sus vecinos llegó el averiado coche de Juan al barrio y luego fue comentario cuando lo vieron bajar embarrado de pies a cabeza, ese muchacho siempre tan radiante e impecable parece que tuvo una noche espantosa para el goce de los que vivían cerca de él. Entró a su casa con la adorable cajita en sus manos, puso la mariposa en un frasco más grande junto con una flor y se tomó un baño de relajante agua caliente, luego se recostó en su cama pensando que podía hacer para revertir esta increíble situación adversa, empezó a sentir el cuerpo cada vez más pesado “no debo dormirme, no tengo tiempo para descansar” pensó y a grandes esfuerzos se levantó para prepararse un café, después revolvió de punta a punta su hogar en busca de números telefónicos “tengo más de cuatrocientos, con alguna se me tiene que dar” se dijo y luego de anotarlos en un papel comenzó a discar. Se sentía extremadamente acelerado, miró su taza de café con desconfianza “¿Le habré puesto mucha azúcar y mucho café?” pensó, luego lo olvidó cuando fue atendido su llamado.

Continuará…

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