Anticipo: Los niños del futuro

Hola mis amigos, así como estuve publicando la novela corta «Días de Mariposa», a partir del próximo martes estaré subiendo otro de mis trabajos guardados en mi cajón de ilusiones, este lleva por nombre «Los niños del futuro», una novela corta que comencé en mi adolescencia como un cuento y que años más tarde la convertí en un relato con mas riqueza.

La voy a publicar en pequeñas partes todos los martes a las 18hs hora Argentina, 23hs hora de España, 17hs Miami.

Gracias por seguir mi trabajo y leer mis historias como autor amateur, y gracias por apoyar a los escritores esparcidos en cada esquina, en cada plaza y en cada ciudad; así como también a los que abundan en el mundo virtual.

Saludos…

Días de Mariposa Final

Todo tiene un final, gracias por tomarse el tiempo de disfrutar este humilde trabajo, me tomó un tiempo conciderable poder escribirlo, y con que les haya gustado al menos un poco, ya es suficiente para mi. 

«Días de Mariposa» es una novela corta en la que estuve trabajando hace ya un tiempo, la estuve  publicando en pequeñas partes todos los martes a las 18hs hora Argentina, 23hs hora de España, 17hs Miami.

Espero que la disfruten:

Último día de la mariposa

Tras unas horas de recorrer el oscuro bosque el cuerpo de Juan comenzó a debilitarse haciéndole perder el control del coche y fue así que detuvo la marcha sin poder impedirlo tras chocar contra unos troncos podridos. Tomó el frasco de la mariposa que ya no se movía y se bajó del auto, con la visión borrosa caminó unos metros débilmente, este era su último esfuerzo, ya podía sentir a la muerte cerca de él.

-¡¿Dónde estás?!¡Sal y quítame esta maldición, al menos ten el coraje de enfrentarme! –gritó ya muy cansado Juan.

Podía escuchar como en un sueño las sirenas de la policía y la ambulancia acercándose hacia él. Intentó correr un poco pero al estar muy débil tropezó e hizo caer el frasco al piso rompiéndose en pedazos. Entonces se arrodilló y lloró como nunca antes lo había hecho; con sus manos cortadas y sangrando tomó al insecto que ya no se movía y simplemente esperó el momento en el que ya no hubiera nada más.

 Entre lágrimas que caían sobre la mariposa que yacía muerta en sus manos ensangrentadas poco a poco fue entregándose a su final cayendo sin fuerzas hacia adelante, borrosamente pudo ver unos brazos que lo sujetaban haciéndole sentir en paz como nunca antes se había sentido.

“Estaré en el cielo y un ángel me ha tomado” pensó Juan, luego muy despacio comenzó a escuchar una dulce voz muy cerca del oído.

-Tranquilo  Juan, calma que estarás bien, no dejaré que nada malo te pase, yo te cuidaré.

Juan abrió los ojos y el aire que había salido por su boca retornó a él produciéndole ganas de gritar.

-¡Valentina! ¿Sos vos? –dijo muy fuerte  y temblando.

-Sí soy yo mi apreciado amor –acariciándole la cabeza le contestó la enfermera –tranquilo que a partir de ahora no te abandonaré.

-Gracias por salvarme -le dijo juan tomándole la mano.

-Ahora levántate y vamos –le respondió la muchacha con voz muy tranquila.

Dejó la mariposa muerta en el suelo y lentamente fue caminando abrazado por Valentina hacia la ambulancia, había renacido y su corazón latía sanamente a esta nueva vida que le abría las puertas.

  Se subió al coche y unos momentos después el vehículo arrancó; luego, horas después, la  policía remolcó el auto chocado y se marchó también del lugar.

Era ya la medianoche en el bosque, las ranas y los grillos hacían su orquesta habitual cuando apareció una fuerte ventisca y en un remolino levantó a la mariposa muerta haciéndola girar varias veces, luego mágicamente comenzó a mover sus alas recobrando la vida y, ante los animales que hicieron silencio respetuosamente por unos instantes, fue volando hasta posarse en la mano de la diosa de la primavera que se encontraba en la parte más profunda del bosque.

-Has cumplido con tu misión y has convertido a un gusano en una bella mariposa, por eso has sido revivida, ahora eres libre también –dijo y soltó a la mariposa que volando se perdió en el firmamento nocturno.

El pequeño insecto comenzaba una nueva vida habiéndose convertido en una nueva especie de mariposa y en la más hermosa de todas, gracias a que había redimido los pecados del corazón de Juan Cortés.

 Ese es el poder de la primavera.

—-FIN—-

Días de Mariposa 18

«Días de Mariposa» es una novela corta en la que estuve trabajando hace ya un tiempo, la voy a publicar en pequeñas partes todos los martes a las 18hs hora Argentina, 23hs hora de España, 17hs Miami.

Espero que la disfruten:

Día Nueve

Desde que comenzó la primavera este era el primer día nublado, por la ventana se podía escuchar la bulliciosa estampida de vehículos que traían y llevaban a las personas en sus quehaceres; también se sentía la alta humedad en el ambiente que junto con el calor y el humo de los autos que subía a los cielos hacían de aquel día una jornada insoportable. En este día tan insoportable Juan observaba un punto fijo en la pared sentado en la cama, a su lado tenía el frasco con la mariposa tirada en el fondo apenas moviendo una de sus alas pero él la ignoraba a propósito, a esta altura de su historia, con los ojos secos, solo esperaba la culminación de la maldición que triunfaría sobre él cobrándose su vida.

-Hola Juan ¿Cómo estás? Vine a darte mi apoyo amigo, verás que todo va a salir bien –le dijo su amigo José, quien había ido a visitarlo.

Juan lo miró y no le contestó, simplemente bajó la mirada hacia el suelo con tristeza.

Con lágrimas en los ojos José tomó su mano muy fuerte, aquel sujeto empalidecido y en estado de abandono hace unos días atrás era un rey radiante al que todos admiraban u odiaban pero jamás podían ignorar, entonces prosiguió.

-Yo sé que vas a salir de esta, siempre fuiste de corazón aguerrido y…

En ese momento por la ventanilla de la puerta vio Juan que una joven caminaba de un lado a otro varias veces con rostro de preocupación. Su mente en un ataque de euforia como si fueran fotografías una detrás de la otra la recordó y sus músculos de repente se tensaron y recobraron sus fuerzas.

-¿Esa chica es la que conociste en el baile de la primavera?                      –preguntó Juan sin mirarlo.

-Sí, se llama Laura, es mi novia, desde ese día somos inseparables    –le contestó José sonriendo.

 Juan rápidamente se levantó, tomó su frasco y empujó a José, luego de un golpe abrió la puerta y se abalanzó sobre la desprevenida muchacha tomándola del cuello con la mano que tenía libre.

-¡Vos, vos estabas esa noche! ¡¿Decime de donde la conocés?! ¡Vos sos su cómplice!

-No sé de qué me hablás –temblando del miedo le contestó la joven.

-¡A la bruja que me tiró esta maldición!

-No, no la conozco. No sé de quién me estás hablando.

-¡Soltála Juan! –le gritó José.

-Dame las llaves de tu auto y la suelto –dijo Juan apretando más aún el cuello de la sorprendida muchacha.

José metió la mano en su bolsillo y tras revisar cual era la correcta le dio las llaves de su auto, mientras tanto la seguridad del hospital estaba tras de Juan esperando que él tome las llaves para atraparlo pero por más que lo intentaron varias veces no pudieron reducirlo y Juan, tras forcejear contra estos, los dejó exhaustos y escapó.

“Debo huir” pensaba Juan “voy a ir al bosque y mataré a esa perra, entonces no moriré solo.”

-Hola –dijo la mujer tras levantar el teléfono.

-Doctora Medina, el paciente de la habitación 219 ha escapado, se está llevando todo por delante, ni siquiera la seguridad puede detenerlo.

-¡¿Qué?! ¡Inyéctenle un tranquilizante y déjense de jugar carajo!      –contestó la Doctora y tras cortar enfadada el teléfono se dirigió rápidamente a constatar lo que estaba ocurriendo.

Juan corrió por los pasillos del hospital ante los ojos sorprendidos de los que se encontraban en su camino, los enfermeros y los agentes de seguridad trataban de atraparlo pero él los empujaba y desde el suelo le veían seguir su marcha sin detenerse; hasta que llegó al estacionamiento donde lo esperaba un coupé azul propiedad de su amigo José, probó nervioso las llaves y una vez dentro arrancó el motor del automóvil huyendo rápidamente del lugar. Una ambulancia salió tras de él y luego se le sumó la policía que también había sido alertada. Con el ceño fruncido y balbuceando Juan cambiaba de marcha a gran velocidad esquivando autos y personas hasta llegar a la autopista que lo conduciría al bosque, desde el aire era notable y atrapante la persecución entre el coupé azul, la ambulancia y los vehículos de la policía.

Tras varias horas de viaje  y de persecución, después de tomar una buena distancia entre su vehículo y sus perseguidores, llegó al bosque en donde se adentró bruscamente girando a su costado, a partir de aquí estuvo ocupado esquivando árboles y troncos caídos para dirigirse a lo más profundo del bosque.

Su tiempo se terminaba, ya había comenzado el último día de la mariposa.

 …continuará.

Días de Mariposa 17

«Días de Mariposa» es una novela corta en la que estuve trabajando hace ya un tiempo, la voy a publicar en pequeñas partes todos los martes a las 18hs hora Argentina, 23hs hora de España, 17hs Miami.

Espero que la disfruten:

Día Ocho

Era una bella mañana en la ciudad, se podía ver a las familias caminar en el parque situado frente al hospital y a los niños jugando en las hamacas. También se podía ver a los perros corretear a las palomas que se juntaban a comer las migas que los paseantes les arrojaban, entonces éstas volaban aprovechando la libertad de la que contaban, no así la mariposa de Juan que permanecía encerrada en el interior del frasco golpeándose las alas contra sus bordes intentando escapar.

-Ya te liberaré, mariposa -le decía Juan –en el momento en que Valentina me responda, pase lo que pase, te dejaré ir.

            Juan esperaba ansioso la respuesta que aquélla bella joven le daría a la hora del almuerzo, pero algo no estaba bien. De repente, la mariposa  cesó en sus intentos por escapar al sentirse sin fuerzas, y lentamente y en círculos descendió a la base del frasco. El insecto presentía que algo malo estaba sucediendo, esa es la intuición del corazón.

Ya a la hora del almuerzo, Juan esperaba en su habitación con las manos  cruzadas, muy nervioso, haciendo girar sus pulgares; cuando de repente la puerta se abrió y para desilusión de sus ojos nuevamente, era otra persona quien traía la comida.

            -¿Y Valentina? ¿Por qué no vino?

            -¿Te referís a Valentina Rodríguez? Ella todavía está a prueba porque recién empieza como enfermera, lo más probable es que la hayan trasladado a otro hospital.

            El mundo de ilusiones que había creado en su mente se volvió confuso y gris. En ese momento giró su vista hacia el frasco y percató que la mariposa ya no volaba. La profunda tristeza que se había apoderado de él los días anteriores volvía a su persona.

            -No voy a comer -le dijo Juan a la enfermera -de qué sirve que coma alguien que va a morir. Me gustaría hablar con mi madre, si la pueden llamar.

            Así fue que en el transcurso de la tarde su madre se hizo presente muy angustiada al enterarse por boca de las enfermeras que su hijo se rendía poco a poco a la muerte.

            -¡Mi hijo! ¡Cómo podés decir tal barbaridad! Si los médicos dicen que estás sano.

            -Es que ¡mamá! ¡Mira a la mariposa, ya no vuela!

            -¡Basta ya! Dejáte de joder con ese bicho de porquería -le interrumpió su madre enojada, cansada ya de aquéllos desvaríos que solo le causaban dolor a su corazón -¿No ves que solo es un bichito que no hace nada? Ni bueno ni malo, solo sufre porque lo tenés encerrado.

            -Mamá, tenés que averiguar qué paso con la enfermera Valentina Rodríguez; y si no la encontrás, hacé todo lo posible para sacarme de acá, así paso los últimos días de mi vida en casa.

            -Parece que no me has escuchado ¿Qué te pasó mi niño que quedaste así? -le dijo su madre entre lágrimas.

            La madre se retiró de la habitación y cumplió con lo que Juan le había pedido. Intentó averiguar qué había pasado con la enfermera pero nadie le dio una respuesta. También habló con los médicos para ver si había alguna posibilidad de que le dieran el alta ya que se le veía mejor.

            -Lo siento señora -le respondió el médico –sé que sus intenciones son buenas, pero ante las declaraciones de su hijo, lo mejor es que esté vigilado porque podría intentar suicidarse.

            -¡Ay no! -dijo la señora cubriéndose la boca con la mano.

            -Aquí va a estar más seguro, lo mejor es que se quede unos días más en el hospital.

…continuará.

Días de Mariposa 16

«Días de Mariposa» es una novela corta en la que estuve trabajando hace ya un tiempo, la voy a publicar en pequeñas partes todos los martes a las 18hs hora Argentina, 23hs hora de España, 17hs Miami.

Espero que la disfruten:

Día Siete

Tras haber pasado la mitad del día haciéndose tediosos estudios y tras haber demostrado amabilidad y buena conducta, los médicos decidieron darle permiso para que saliera al patio del hospital, era un hermoso día de primavera para que tanto él como su mascotita pudieran disfrutarlo al menos un momento.

-Hoy me decido corazón -le hablaba Juan a la mariposa -la voy a invitar a salir. Me he portado bien, me tienen que dejar ir, además que ganan ellos teniéndome encerrado todo el tiempo en este horrible lugar.

Unas curiosas palomas bajaron de los árboles del patio y se acercaron a él esperando que las alimentase, Juan solo las miraba ya que no tenía nada para darles, fue cuando vio a Valentina caminando en los pasillos del hospital, como en una obra cinematográfica sus elegantes movimientos parecían hacerse en cámara lenta y al verla le hacía sentir algo a lo que no estaba acostumbrado, una agradable sensación en el pecho que no le era común. ¿Será que había encontrado el amor? ¿Será que podría romper el maleficio? Pero como si fuera un adolescente las dudas superaban a sus certezas.

-Hola Juan ¿Cómo está tu corazón? -le preguntó Valentina que decidió quedarse a conversar un rato con él.

-No es mi corazón, es… es una mariposa que tengo encerrada en un frasco. ¿Viste que ya no estoy loco? -le respondió Juan sonriendo.

-Qué bueno, entonces ya podés abrir la tapa del frasco y dejarla libre.

-Yo la dejaría libre solo si me prometes algo, que saldrías a cenar conmigo.

La chica abrió los ojos con sorpresa, luego miró hacia abajo sonriendo, por unos momentos olvidó que él era un paciente y ella una enfermera y se dejó llevar por las ilusiones de su joven corazón.

-Me sorprendiste, no sé qué decirte -sonrió nerviosa -creo que tengo que atender a los demás pacientes, ya estuve mucho tiempo contigo, la próxima vez que nos veamos te contesto.

Se retiró caminando a gran velocidad ante un sonriente Juan, luego de que se fue él tomó su frasco y lo acercó a su pecho.

-ves corazón, si ella me contesta que sí, me juego y te libero -se detuvo un rato a pensar -y sí he de morir habré de morir, espero que sea buena mi suerte.

La mariposa no dejaba de revolotear dentro del frasco, tal vez estaba ilusionada ante la promesa de su dueño, así podría disfrutar de las flores de la primavera. Juan apreciaba a las palomas volar, Valentina de a ratos detenía sus quehaceres para pensar y la mariposa bailaba en su limitado aire; los tres sin saber que desde una ventana, anotando en su planilla, la doctora Roxana Medina con desagrado había visto todo lo ocurrido.

-¿Me mandó a llamar doctora?

-Sí pasá sentáte -le respondió sin moverse de su escritorio -la mandé a llamar porque noté una conducta inapropiada para una enfermera, no debería mantener ese tipo de relaciones con sus pacientes, al menos no adentro del hospital, además recuerde el detalle de que es “un paciente”.

-Es que…

-¡¿Es que qué?! -la interrumpió bruscamente -¿Qué le va a crear falsas expectativas? Recuerde que ese muchacho no está bien de la cabeza -se levantó y caminó con los brazos cruzados en su espalda por detrás de Valentina -siga mi consejo, usted es muy joven, no tire por la borda su carrera por errores como ese. Ahora retírese y luego se le comunicará la sanción pertinente.

Se había hecho de noche ya y Juan que había mejorado de manera sorprendente esperaba acostado con ansias la hora de la cena, cuando alguien abrió puerta.

-Buenas noches señor Juan Cortes, es hora de la cena.

-¿Y Valentina? ¿Porque no vino?

-¿Se refiere a la señora Rodríguez? No ella no pudo venir por motivos que desconozco -le respondió la nueva enfermera.

…continuará.

Días de Mariposa 15

«Días de Mariposa» es una novela corta en la que estuve trabajando hace ya un tiempo, la voy a publicar en pequeñas partes todos los martes a las 18hs hora Argentina, 23hs hora de España, 17hs Miami.

Espero que la disfruten:

            -Yo no estoy loco emm, Valentina -le dijo mirando la placa identificadora que tenía en su camisa, pasó toda la mañana con la mandíbula endurecida pero el comer los pétalos de la flor aparentemente le había ayudado a recobrar el habla -¿Cuánto tiempo más voy a estar encerrado acá?

            -¿Por qué tenés esa mariposa en ese frasco? Estamos en primavera, deberías dejarla ir.

            -¡No puedo! -dijo Juan abrazando al recipiente que contenía al insecto -¡Este es mi corazón y no puedo dejar que nada malo le pase!

            -Por conductas como esta es que no podés salir de acá. -le dejó la bandeja, se levantó y se dirigió hacia la puerta de la habitación-encerrándolo solo le hacés más daño, deberías dejar que vuele libre. Ahora me voy a ver a los otros pacientes.

            “Debería dejarla libre” ”encerrándola solo le hago más daño” pensaba Juan, estas palabras le quedaron resonando en su cabeza ya que un fuerte significado contenían, su corazón estaba encerrado y él tenía el poder para liberarlo, pero su miedo era tan fuerte que esta tarea le parecía imposible. También quedo pensando en la joven enfermera, porque para él si fuera otra la situación esta señorita sería una de sus habituales presas de la noche.

            Tras haber oscurecido, en vísperas del horario de la cena, juan esperaba que la joven enfermera le trajera la comida, le era muy agradable que una bella joven le atendiera aunque por su boca no fuera a pasar ningún bocado, raramente había adquirido ese último día una necesidad inmensa de ingerir flores con la cual suplantaba a la comida normal; también avisó a su madre para que le trajera rosas, cosa que la señora hizo aunque le había parecido extraño el pedido, era su niño pequeño, lo que le pidiera ella trataría de llevarle.

            -Hora de la cena -dijo la enfermera al entrar, que para la suerte de Juan, era la misma que había venido a la mañana -esta vez sin reproches te la vas a comer eh.

            -sos muy joven ¿Hace mucho que sos enfermera? -le preguntó Juan con una sonrisa, galán había sido toda su vida y si le tocara morir siendo galán moriría.

            -He, hoy es mi primer día.

            -Sos una chica muy linda, es una suerte para mí que me hayan internado justo cuando vos empezabas -le dijo Juan mirándole sus delicadas manos revolver la sopa -tal vez sea el destino el que quería que nos conozcamos.

            -Bueno gracias -dijo Valentina sonriendo -pero no me vas a convencer, vas a tener que comerte esta sopa.

            -No puedo, en verdad aunque quisiera. Es que estoy maldito, por eso es que como flores.

            -Sí es así es mejor que no pierda mi tiempo y me vaya a ver a los otros pacientes, a ver si también tienen historias como esa para no comer.

            La sonrisa de la joven se borró y se levantó molesta entonces Juan la tomó de la muñeca y al hacerlo sintió como una energía le recorría el cuerpo desde sus pies hasta sus cabellos, su corazón comenzó a latir con más fuerza haciéndole vibrar los labios y su ser comenzó a levantar temperatura.

            -Quedáte un rato más, por favor -le dijo mirándola con los ojos entristecidos.

            -Bueno, solo unos minutos -le respondió ella luego de mirarlo un rato también, Juan era un hombre que solía tener un efecto muy influyente sobre las mujeres.

            Así fue que hablaron unos momentos de cosas vanas y en el frasco, aunque fuera de noche, la mariposa revoloteaba con mucha energía chocándose en incontables ocasiones contra el vidrio, había recobrado su fuerza y volaba con alegría.

            -Bueno, ya me tengo que ir.

            -¿Volvés mañana a hablar conmigo? Prométemelo -le dijo él tomándole la mano.

            -Voy a tratar, ahora tratá de descansar y cuanto mejor te portés más rápido vas a salir de acá.

            La enfermera apagó la luz y cerró la puerta, Juan por un momento olvidó la maldición de la mariposa y logró dormirse con felicidad en su pecho.

…continuará.

Días de Mariposa 14

«Días de Mariposa» es una novela corta en la que estuve trabajando hace ya un tiempo, la voy a publicar en pequeñas partes todos los martes a las 18hs hora Argentina, 23hs hora de España, 17hs Miami.

Espero que la disfruten:

Día Seis

La mujer estaba sentada en su escritorio, en una mano sostenía unos papeles mientras que con la otra daba pequeños golpecitos a la mesa con su birome, luego de un momento tomó el teléfono.

            -Sí, decíle que pase. -dijo la señora y colgó el teléfono para seguir leyendo aquellos expedientes.

            Lentamente y con vergüenza una joven abrió la puerta de la oficina.

            -Pasá ¿Sos Valentina Rodríguez no?

            -Buenos días, si así es.

            -Bienvenida al cuerpo de enfermería de este Hospital.- en un instante se levantó- Acompañáme.

            La mujer se paró y salió caminando a una velocidad considerable, la joven quien tardó en reaccionar, fue tras ella hacia el sector de los dormitorios tratando de seguir su ritmo.

            -Vos vas a empezar a trabajar en este sector, de este lado tenés enfermeros, de este también, mirá este chico -golpeó la ventana del dormitorio de Juan quien estaba abrazado a su frasco -llegó hoy con un estado de ira pero ya se calmó ¿Lindo chico no? Lástima que no esté bien de la cabeza; bueno en fin, al fondo tenés el baño. -giró sobre sus pasos y se dirigió a su oficina caminando a gran velocidad -cualquier duda que tengas ahí tenés un teléfono, preguntá por la Doctora Roxana Medina y voy a venir a ayudarte.

            La muchacha nuevamente quedó paralizada en su lugar con la palabra en la boca, viendo esta vez como la Doctora cerraba la puerta de su consultorio desde lejos; esperó un momento y tomó el teléfono que estaba en la pared.

            -Hola, necesito hablar con la Doctora Roxana Medina. Hola Doctora, quería hacerle unas preguntas, es que, es que me quedaron algunas dudas…

            Con la mirada entristecida, estando acostado, Juan observaba hacia su costado a la mariposa que se posaba en un tallo de la flor, privada de su esperanzasentro del frasco, lentamente y con elegancia movía sus alas absorbiendo la cálida luz del sol que se filtraba entre las cortinas de la habitación. ”Me quedan pocos días de vida, si tan solo tuviera fuerza para escapar o al menos algo filoso para cortarme las venas” pensaba Juan perdiendo las esperanzas.

            La puerta se abrió y una joven enfermera ingresó a la habitación con la bandeja del almuerzo en sus manos, acercó una silla y se sentó junto a él.

            -Bueno días señor Juan Cortés, es hora del almuerzo -dijo la muchacha e intentó acercar la cuchara a la boca de Juan pero el moviendo su cabeza se negó a comer, luego señaló unas flores que estaban sobre la mesa en un hermoso jarroncito blanco.

            -Bueno, yo le paso las flores pero después va a almorzar.

            Al tomar la flor juan primero la olió luego comenzó a comérsela entonces la enfermera se la quitó.

            -¡No! -le dijo la muchacha como si fuera un niño pequeño -este es su almuerzo.

…continuará.

Días de Mariposa 13

«Días de Mariposa» es una novela corta en la que estuve trabajando hace ya un tiempo, la voy a publicar en pequeñas partes todos los martes a las 18hs hora Argentina, 23hs hora de España, 17hs Miami.

Espero que la disfruten:

– ¡¿Qué?! … ¿Que te ofendo? -las venas de los brazos de Juan se le saltaban como si estuvieran por explotar y apretó con tanta fuerza la mesa que comenzó a machucarla -¡Muy enamorado eh! ¡No me hagás reír!

La mirada de Juan comenzaba a turbarse y sus músculos se tensaron como nunca antes. Le enfurecía el hecho de que sus amigos  encontraran el amor tan fácilmente, él lo necesitaba mucho más que cualquiera, su vida dependía de ello; sin embargo éste se le negaba, era una injusticia para él, como una mala jugada del destino.

Con furia alzo la mesa y la tiró hacia la pared, luego tomó de la camisa a Martín y le hizo caer al suelo para después posarse sobre él y apretarle fuertemente el cuello.

-Juan calmáte ¡soltáme por favor! -con la voz apagándosele apenas esbozó Martín.

-¡Muy enamorado he!

Poco a poco Martín oponía menos resistencia, se estaba entregando a su triste final en manos de aquel monstruo irreconocible, ante un amigo al que quería más que a un hermano.

Los ruidos alertaron a los enfermeros, quienes entraron  al cuarto y sujetaron a  Juan con fuerza antes de que acabe con la vida de Martín que desconcertado quedó en el suelo tosiendo. Juan seguía sin reaccionar, estaba poseído por una furia animal.

-Debemos trasladarlo al cuarto especial y calmarlo -le dijo el doctor a los enfermeros, quienes lo llevaron a un dormitorio en donde tenían una cama con amarras a la cual lo sujetaron tras muchos forcejeos con el paciente.

  -¿Qué fue lo que pasó doctor? -preguntó su madre muy preocupada al llegar al hospital con el frasco en la mano, así como se lo había pedido su pequeño bebe.

-Lo tuvimos que llevar a un cuarto especial en donde lo hemos sujetado con amarras a una cama, tuvo un ataque de ira y atacó a un muchacho que vino a visitarlo, cuando llegamos estaba apretando su cuello hasta casi dejarlo inconsciente.

-¡Oh Dios! -dijo muy asustada la madre de Juan llevándose la mano al pecho.

-Nada parece tranquilizarlo, tal vez si usted le habla pueda volver en si -le dijo el doctor y la acompañó a donde estaba Juan.

La entristecida mujer entró al cuarto y mayor aun fue su desconsuelo al ver las muñecas de Juan amorotonadas de tanto forcejear, también vio sus ojos perdidos, ojos que se habían teñido completamente de negro sin explicación alguna; y escuchó sus tenebrosos sus gritos, parecía poseído por algún espíritu inmundo. Pero nada de estas cosas es demasiado para el corazón de una madre, que juntando fuerzas se acercó y puso su cálida mano en la frente de su pequeño hijo, así como nunca ella dejó de verlo a él, su pequeño niño que poco a poco fue calmándose gracias a su intervención.

-Calma hijo, calma que acá está mamá.

  -Mamá, mamá ¿me trajiste mi mariposa? ¿Me trajiste mi mariposa?

-Si mi bebé -la señora le entregó el frasco con el insecto alado dentro, la flor ya estaba marchita pero la mariposa aún seguía con vida      -acá te traje tu mascotita.

-No es mi mascotita, es mi corazón; y si no la cuido algo malo me va a pasar.

De los ojos de la mujer comenzaron a brotar lágrimas, creía que su hijo estaba perdiendo la cordura, lo desató y Juan abrazó el frasco entre las caricias de su madre que habían logrado calmarlo, luego de unos minutos el doctor la llamó por la ventanilla detrás de la puerta.

-Lo siento señora, pero su hijo deberá quedarse internado en observación.

-Sí, si está bien -le dijo la mujer entre lágrimas -está desvariando, ayúdelo a que vuelva a ser el que era por favor.

Desde la ventanilla se lo podía ver a Juan sentado sobre la cama abrazando al frasco de la mariposa, mirando de un lado a otro, protegiéndolo de que nada le pase; así fue que pasó el día cinco.

…continuará.

Días de Mariposa 12

Días de Mariposa» es una novela corta en la que estuve trabajando hace ya un tiempo, la voy a publicar en pequeñas partes todos los martes a las 18hs hora Argentina, 23hs hora de España, 17hs Miami.

Espero que la disfruten:

Día Cinco

Se sentó en la cama y se sacó el suero sin pensar demasiado ante la vista de los demás pacientes y aprovechando que la enfermera no estaba presente, sintió escalofríos en todo el cuerpo y sus músculos se fortalecieron nuevamente en un instante. El sol había pasado por su ventana como un pájaro sin que él, estando inmóvil, pudiera hacer algo para detenerlo, se tapó la cara con las dos manos y luego se rascó la cabeza fuertemente varias veces quedando así despeinado, se levantó y caminando con urgencia fue hasta la puerta principal, su madre estaba tardando mucho y esto no era buena señal. Cuando estuvo cerca de agarrar el picaporte este se giró y alguien entró al cuarto.

-¡Juan qué bueno que estés bien! Ya te levantaste -era Martín quien con un abrazo lo saludaba -nos tenías a todos muy preocupados. ¿Cómo te sentís che?

-Muy, muy confundido -respondió Juan. En lo profundo de su ser sintió una fuerte necesidad de contarle a alguien lo que le había sucedido, aunque lo más probable era que nadie le creyera, lentamente volvieron a la cama de Juan y se sentaron uno al lado del otro -Martín, tengo que contarte algo, te parecerá muy loco, pero…

-Yo también tengo que contarte algo que te parecerá muy loco -lo interrumpió Martín -y vos vas a ser el primero en saberlo.

-Ha ver, decime. -dijo Juan suspirando con desgano.

-Me voy a casar.

-¡¿Qué?! ¿Con quién? -preguntó Juan sorprendido; de sus amigos, a excepción de él mismo, Martín era el más reacio a los compromisos.

-Con Alicia, seguro que no sabés quien es, es la chica que conocí en el baile de la primavera.

-Pero si apenas la conocés.

-Sí, pero pareciera que nacimos el uno para el otro, pensamos igual, nos gustan las mismas cosas y hay una química inmensa como no tuve nunca con ninguna mujer.

Juan quedó pensando sorprendido ante la mirada de un paciente que reía al escuchar lo que decía su amigo.

-¡Pero por favor! ¡¿Que estupidez me estás diciendo?! -le dijo Juan crujiendo los dientes por la ira -ha de ser una estafadora, tal vez tenga un plan para engañarte y hacerte daño.

-¡¿Qué decís Juan?! Con la miseria económica en la que vivo, es más probable que yo le quite algo a ella antes que ella a mi-la habló Martín sonriente, luego volvió a hablar con seriedad- yo la amo y ella me ama, no tengo dudas -le respondió Martín defendiendo su decisión.

Juan se levantó de la cama, caminó un poco y dándole la espalda se recostó con las dos manos en una mesa que estaba en el cuarto.

-¿Estás seguro? ¿No estará embarazada y trata de que la mantengas? -moviendo los ojos de un lado al otro le dijo Juan.

-Me ofendés diciéndome esas cosas Juan, lo que sentimos nosotros es amor verdadero, parece que estoy muy enamorado para decir estas cursilerías -mirando el suelo con el rostro sonrojado le contestó Martín.

Juan volvió a mirar a aquel paciente que sonriente le hacía señas mofandose de la sinceridad de su amigo.

…continuará.

Días de Mariposa 11

«Días de Mariposa» es una novela corta en la que estuve trabajando hace ya un tiempo, la voy a publicar en pequeñas partes todos los martes a las 18hs hora Argentina, 23hs hora de España, 17hs Miami.

Espero que la disfruten:

Día Cuatro

-Oh Juancito querido, mi bebé al fin despertaste -entre lágrimas la mujer lo abrazó.

-¿Mamá que me pasó? ¿Dónde estoy?

-Mi bebé estas en el hospital, pasaste dos días en coma profundo, estaba muy asustada, pensé que te perdía -muy emocionada la mujer le contestó abrazándole fuertemente. -No sé en qué andabas pero el doctor me dijo que fue a causa del alcohol, tu cuerpo ya no lo tolera y eso casi te lleva a la muerte.

            Frunciendo el ceño, aun confundido recordó a la mariposa, la había dejado en su dormitorio junto a su cama, el tiempo pasaba ante sus ojos y le aterraba pensar que pudiera pasarle algo al insecto.

-Mamá necesito pedirte algo muy importante, en mi cuarto hay un frasco con una mariposa, debes traérmelo urgente, por favor -con los ojos enrojecidos y la voz nerviosa le dijo él.

-Pero, pero -Juan le tomó la mano y la miró fijamente respirando entrecortadamente -…está bien, en un rato estoy devuelta con tu bichito.

-Cuidá que nada le pase a la mariposa -dijo Juan al instante que su madre se alejaba de la cama donde se encontraba postrado y se acercaba a la puerta principal para cerrarla lentamente tras de sí.

Juan miró hacia sus costados preguntándose confundido en donde se encontraba, era una habitación bastante grande en donde habían otras camas con otras personas allí, era la sala de emergencias de un hospital. “¡Pero mi padre paga un buen seguro médico ¿Por qué tengo que compartir la habitación con esta gente?!” se preguntó ofuscado creyendo que por algún motivo especial el se merecía algo mejor, según el mismo claro. Luego recordó su necesidad de buscar el amor que lo salve de su maldición, observó las demás camas y las personas que se encuentran allí, era una buena cantidad de hombres que el motivo más probable de su estadía en dicho nosocomio se debía a una vida desordenada rodeando al bendito alcohol, aquel que quita e impone las penas.

“Ninguna mujer bonita, va tampoco feíta” pensó Juan decepcionado, en la cama que estaba junto a él había un hombre de unos 50 años que no paraba de mirarlo, Juan primero lo ignoró, pero después se le hizo difícil seguir haciéndolo; su mirada era constante y no era agresiva, es más, parecía estar atraído por la belleza de nuestro joven héroe de las fiestas nocturnas. Juan lo miró también, frunciendo el seño y pensativo “me dijo que busque el amor, pero no contempló el sexo” se dijo para sus adentros luego sacudió su cabeza reprochándose a si mismo por haber pensado algo así.

-¡Que tanto me miras así!- le dijo Juan mostrando masculinidad.

-Hay, pero no es para que te enojes así, papi- le respondió el hombre con gestos amanerados y sonrisa burlona.

…continuará.