Los niños del futuro 10

«Los niños del Futuro» es una historia que escribí en mi adolescencia y que años después la mejoré para que su lectura sea más agradable. Un jugador estrella…

La voy a publicar en pequeñas partes todos los martes a las 18hs hora Argentina, 23hs hora de España, 17hs Miami.

Espero que la disfruten:

El jugador de los sueños

Había un barquito chiquito hecho de papel por sus propias manos en la canaleta que corría a gran velocidad debido a la reciente lluvia, la pequeña niña quiso agarrarlo pero al tocar el agua esta se convirtió en un mar; entonces ella se metió al agua para detener al barquito que se marchaba ante sus ojos pero el mar de repente se transformaba en un espeso lodo que la inmovilizaba y que por más que luchaba, no podía hacer nada para recuperar su barquito que se perdía en el horizonte como el sol en el atardecer; hasta que por fin despertó.

-Que sueño más feo- dijo la madre de la pulga mientras veía a su hijo ponerse la mochila-¿A dónde vas?

-Hola má, voy a vender  las mentitas.

La madre se levantó, puso a calentar el mate cocido que guardó del día anterior junto con una tarta frita y encendió un rato el televisor.

“Último momento, acaba de renunciar el ministro de economía tras haber sido rechazado su paquete de medidas, en instantes ampliaremos” se oía en la televisión.

-Pero ¿A dónde vamos a ir a parar así?- dejó escapar su pensamiento en voz alta la mamá de la pulga mientras le daba la taza para que coma algo antes de salir- no voy a dejar que salgas sin que hayas desayunado.

-¡Gracias mamá!- le dijo recibiendo la taza- ¿Puedo entonces mirar dibujitos un rato?

La madre sonriéndole cambió de canal y puso caricaturas para que él se entretenga mientras tomaba su mate cocido.

-Está bien mi nene- le dijo y fue a ordenar la cama en donde dormía junto a su pequeño.

Una vez que terminó de desayunar y que se cansó de mirar los dibujitos, se levantó y fue a saludar a su madre para así marcharse a vender sus mentitas como lo hacía todos los días. Entonces su madre lo abrazó con fuerza demostrándole cuanto lo amaba y lo miró queriendo tal vez decirle que cuando el regrese le tendría preparado un rico bifecito de carne para almorzar, pero bien ella sabía que no tenía dinero para ofrecerle tal cosa.

-Hoy traigo algo rico para comer- le dijo la pulga adivinando el pensamiento de su madre.

Luego el niño se marchó ante la orgullosa mirada de su madre, que respetaba el esfuerzo que el hacía siendo tan pequeño y con un sentido tan grande de la responsabilidad que le recordaba a su difunto padre. A aquel hombre con el que se casó, que todas las mañanas temprano se levantaba para ir a trabajar a la fábrica en el puerto para que a ella no le falte nada durante su embarazo.

Ellos vivían en un pequeño departamento alquilado, en donde hacían sus planes para tener su propia casa, pero la crisis los sorprendió y él fue despedido por recorte de personal; entonces al ya no poder pagar el alquiler y al no tener a donde ir, por recomendación de un amigo de la fábrica, consiguieron un terrenito en la villa para instalarse “momentáneamente” como ellos creían, hasta que él consiguiese un nuevo trabajo. Su marido en esos días se enfermó y al no tener dinero para ser atendido por un buen médico, tuvo que dejarlos sin poder cumplir con los sueños que a sí mismo se había prometido.

“Hay amor si tan solo pudieras ver a tu nene, lo guapo que es” pensaba su madre mientras veía a su hijo marchar creyendo que se iba a vender las mentitas en la calle, pero en realidad él se dirigía a encontrarse con su amigo el rata en el baldío.

Continuará…

Los niños del futuro 9

«Los niños del Futuro» es una historia que escribí en mi adolescencia y que años después la mejoré para que su lectura sea más agradable. Juego de niños…

La voy a publicar en pequeñas partes todos los martes a las 18hs hora Argentina, 23hs hora de España, 17hs Miami.

Espero que la disfruten:

Problemas entre jugadores y barras

-Hola ma- dijo el rata mientras entraba corriendo a su casa.

-Hola mi nene- le respondió su madre tapándose el rostro para que no la viese llorar.

El pequeño se dirigió directamente hacía donde estaba la cama de sus padres, se agachó ante ella y de debajo de esta sacó una caja de zapatillas de cartón, mirando hacia atrás de reojo espiaba que su madre no lo viese, y para esto era necesario que lo haga con rapidez.

“Acá tiene que estar el juguete de papá” pensó, pero cuando estuvo a punto de abrirla escuchó unos pasos que le obligaron a detenerse.

-¿A dónde estabas? ¡Te dije que te quedaras en la casa!- gritó llorosamente la madre.

-Tengo que hacerlo mamá, es para nuestro bien.

-¡No digas eso, sabes bien que estas son cosas de tu padre! ¡No te involucres con lo que él hace!

El rata dejó la caja y se escondió tras un pequeño armario, al otro lado del cuarto. Tratando de hacer el máximo silencio, escuchó como su hermano quitaba la caja de debajo de la cama para poner algo adentro y volver a guardarla,  luego se marchaba nuevamente para seguir hablando con su madre. “Es mi oportunidad, mañana le tengo que dar el juguete de papá a la pulga” pensó el niño, con las pulsaciones a mil se acercó a la caja, sacó el pesado fierro del padre y lo envolvió en una remera; pensó en salir hacia donde estaba su hermano y su madre pero se detuvo para escuchar la conversación.

-¿Qué no me involucre? ¡¿Porque decís esas pelotudeses y no aceptas las cosas como son?!

-Es que, ¿Qué va a hacer de tu hermanito si se entera?

El rata comenzó a escuchar muchos pasos afuera de la casa de hombres rodeándola, eran policías y estaban dispuestos a entrar; por más que quisiera escuchar que era lo que le ocultaba su madre, al tener él el juguete de su papá y de estar decidido a dársela a la pulga, le hacía poco conveniente que siguiera estando ahí. Pateó una madera podrida con cuidado y se dispuso a salir por ese lugar, mientras su familia seguía hablando y los policías se acercaban a la puerta para tumbarla.

 -Mamá sabes bien que papá cayó preso con sangre en sus manos y yo tengo que hacerme cargo de nosotros.

Ni bien el adolescente terminó de decir eso, varios hombres uniformados entraron tras haber tumbado la frágil puerta y redujeron al joven tanto como a su madre. Unos segundos antes, el rata ya se había ido del lugar, no llegó a oír lo que dijo su hermano, aunque si oyó los golpes de los policías mientras escapaba corriendo del lugar.

Continuará…

La visión del anciano

-¿Sabés que?- me miró a los ojos el flaco anciano- yo soy catequista, y una vez estando en un congreso en Buenos Aires tuve una visión- me decía y abría los brazos y las manos.

-¿A si?- le respondí mientras atendía a un cliente en el local- ¿Y que vió?

-Bueno, había una vaca escuálida y monstruosa sobre un monte y abajo un bañado, la cuestión es que la vaca monstruosa bajó corriendo y destruyó todo a su paso; eso fue lo que ví.- me dijo aquel hombre, con el cual habíamos tenido una conversación cuatro años antes.

-Si, es que hay cosas que ya vimos- le dije, y agregué algunas fechas de acontecimientos del pasado en nuestra región- lo importante es que la gente haya aprendido la lección para no cometer los mismos errores.

-Ves, cada uno tiene un don y ¿Sabés cual es el tuyo?- me decía mientras me tomaba el brazo- el tuyo es el del discernimiento, porque te das cuenta de las cosas que otros no se dan cuenta. En los ejércitos antiguos había pocos hombres que tenían ese don, y se los usaba para convencer a los soldados. Tenés un gran don.

Me quedé en silencio cuando me lo dijo, no lo miré y traté de no mostrar sentimiento alguno.

-Yo lo que hago hoy por hoy es trabajar en el sentido común, porque ellos dicen cosas en contra nuestra como si fueran cosas que fueran producto de la naturaleza, y la gente se lo cree porque es lo que llaman «normal», asi que hago la «batalla cultural» para cambiar ciertos paradigmas.- le respondí

El anciano me sorió, aceptando mi labor.

-Bueno me tengo que ir, chau, suerte- me dijo y se retiró del local.

Me faltó contarle porque hago la batalla cultural, porque mansamente trato de convencer a otros, es porque para mí lo inevitable de las profecías no son tal, estamos aquí y debemos actuar para vivir mejor y ser felices; además yo también tuve un mensaje en un sueño, una situación que al menos me obliga a luchar para que no suceda, el sueño era el siguiente:

Estaba hablando con aquel sujeto que supuestamente debería guiarnos para vivir mejor, le decía «¿Por que hacés eso? ¡Vos tenés que ayudarnos!» «¿No ves que lo que nos hacés en contra no sirve para nada y al final a vos tampoco?»

La cuestión es que mientras hablaba con ese personaje me miraba con los ojos llenos de odio, y sonriendo con maldad me hincaba un cuchillo en el estomago.

Fin.

Pequeña reflexión para compartir con mis lectores

¿Cómo serían las cosas si fuéramos la mejor versión de nosotros mismos?

Narciso, Óleo en lienzo atribuido en 1913 a Caravaggio

¿Si se hubieran alineados los planetas?

¿Si se hubiesen cruzado los caminos del éxito?

¿Si hubiésemos estado en el momento justo en el lugar indicado?

¿Si hubiésemos estado a la altura?

¿Si no hubiésemos atentado contra nosotros mismos?

¿Si hubiésemos creído, si hubiésemos luchado?

¿En qué ser iluminado o en que horrible monstruo nos hubiésemos convertido si fuéramos la mejor versión de nosotros mismos?