Días de Mariposa 7

“Días de Mariposa” es una novela corta en la que estuve trabajando hace ya un tiempo, la voy a publicar en pequeñas partes todos los martes a las 18hs hora Argentina, 23hs hora de España, 17hs Miami.

Espero que la disfruten:

-Hola Karina, soy Juan.

-Ah, hola Juan, huy, esperame un ratito -se escucharon unos ruidos a través del tubo, aparentemente ella cargaba con algo que dejó caer con la sorpresiva llamada-  disculpame la tardanza Juan, es que no esperaba tu llamado.

-Soy yo el que debería pedirte disculpas por haber desaparecido como lo hice- respondió él, tratando de hacerle creer que lo ocurrido le importaba- ¿Qué haces hoy? Podríamos vernos si querés.

-No sé, no estoy segura- respondió ella confundida.

-Dale, es un día especial para vernos. Además te debo una disculpa por haberte dejado ir así aquella noche.

-Mmm si, tenés razón- le contestó ella demostrando su enojo al recordar lo que había pasado; en esa ocasión era una jornada lluviosa y tras haber pasado una noche inolvidable para ella, en la mañana simplemente él llamó a un taxi y la embarcó indiferente con la promesa de que la llamaría, cosa que nunca sucedió y que la joven esperó con ilusión-. ¿Te parece bien a las 10:00hs en el Pub del centro?

 -Bueno, ahí estaré, besos.

-Mmm si, adiós- le respondió ella con un tono de desagrado, que él ni siquiera notó.

Luego de esto, Juan continuó con sus llamados sin éxito hasta que se cumplió la hora de encontrarse con Karina, a la cual no hubiera tenido problemas en dejarla esperando si hubiese tenido mejor suerte con los números telefónicos.

Se tomó su tiempo, se vistió de manera ocasional y llegó al pub mucho más tarde de lo acordado. Ella lo esperaba afuera, y se sorprendió mucho al verlo venir caminando.

-¿Qué, no tenías auto? ¿Tuviste que venderlo para pagar alguna deuda?

  -Tuvo un desperfecto y no me quedo otra que venir en taxi- le respondió él, aunque su vehículo andaba esta vez prefirió no usarlo por su mal aspecto tras el choque.

-Bueno, no quiero estar en este pub, vamos- le dijo ella y lo llevó de la mano uno de los restaurantes mas caros de la ciudad- aquí vamos a estar más cómodos.

La muchacha se había vestido muy elegante para la ocasión a diferencia de él que lo había hecho sin mucho interés y las miradas sobradoras de las personas que se encontraban cenando en el lugar se lo hicieron notar. Tras sentarse, ella llamó a uno de los mozos y pidió una de las comidas más caras junto con una bebida de un alto precio también.

-Mirá Juan, ya van a ser las 12:00hs. Sabés que, pagá y mejor nos vamos.

Juan se sentía desconcertado y controlado como si fuera un niño, pagó la costosa comida que ni siquiera pudo probar y se retiraron del lugar; tal vez la situación extrema en la que se encontraba no lo dejaba reaccionar y solo seguía el juego que le proponía Karina sin poner muchas excusas, ahora se dirigían hacia la casa de la joven, el día ya se terminaba. �

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(Cuentos del mundo) Irlanda: Damien el “hombre bueno” parte final

Hola, aquí de nuevo, a manera de juego entre los cuentos que voy a subir los fin de semana, algunos tendrán el nombre de “Cuentos del mundo” y estarán ubicados en diferentes lugares del planeta, espero que los disfruten:

La noche se cubría de nubes y caía una fría llovizna sobre la capital irlandesa, Damien antes de salir de su apartamento alimentó a un pececito que le hacia compañía en el pequeño lugar que consiguió para alquilar, mientras lo hacía calculaba sus costos mensuales “una parte del dinero para pagar los servicios, otra parte para la comida y si, debo apartar un poco para la beneficencia, es lo correcto” pensaba, también recordaba la invitación de sus compañero para ir al cumpleaños de Seana e imaginaba a alguna de sus hermosas amigas, con la cual habría de casarse e irse a vivir al campo, así huir del estrés de la ciudad “que tontería” pensaba y reía al mismo tiempo. Al fin salió y perfiló para la zona del rio en donde correría unas horas a sus orillas, Damien era un hombre de manos y cuerpo de gran tamaño, y a su edad hacer ejercicio era fundamental para su salud.

Cerca de un parque lleno de árboles paró un momento para descansar, mientras estiraba las piernas observaba a una persona sin hogar revolver la basura en busca de comida, revisó sus bolsillos para ver si tenía algo de dinero así darle a aquel hombre para que se compre algo que le calmase el hambre y vio que tenía unos billetes “a la vuelta le ayudaré” pensó y continuó corriendo un rato más. Al regresar encontró al hombre en situación de calle durmiendo “ahora si le ayudare” pensó y se acercó al sujeto, sin que este se despierte puso sus dos grandes manos en el cuello del hombre dormido y apretó con mucha fuerza, el indigente despertó e intento librarse pero era tal la fuerza con la que apretaba Damien que le era imposible soltarse, le golpeaba los brazos para liberarse  y pataleaba mientras Damien lo miraba con los ojos rojos llenos de excitación, matar le llenaba de placer, ver como una vida se perdía entre sus grandes manos era orgásmico, un deseo del bajo instinto al cual no podía resistirse, finalmente aquel sujeto desconocido perdió el conocimiento y finalmente murió.

Damien esperó a que se le baje un poco la adrenalina mientras miraba el cuerpo sin vida de su víctima, se sentó a su lado y se preguntó ¿cómo estarían pasando en el cumpleaños de Seana? ¿Se estarían acordando de él? ¿De Damien el hombre bueno, el que roza la estupidez por su bondad? ¿De ese hombre cuarentón al que puedes humillar y maltratar total siempre te responderá con una sonrisa? Se levantó alzó el cuerpo de su víctima y lo arrojo enojado con fuerza al rio Liffey, luego de unos momentos se calmó, el efecto narcótico de su hazaña se había terminado.

Miró por última vez al cuerpo flotando alejarse lentamente sobre el agua y estiró sus piernas para volver a su casa, pero antes de irse sintió un objeto frio penetrando su espalda, se dio vuelta y un hombre sujetaba un cuchillo que derramaba sangre. No había calculado bien su proeza, el indigente no estaba solo y ahora su compañero de la calle estaba cobrando venganza; lo tumbó al piso y posándose sobre el pecho de Damien, este desconocido continuó hincándole sin parar. Damien mientras aceptaba que iba perdiendo la vida miraba los ojos secos de su atacante, “sus ojos no son como los míos, no veo el placer de matar, más bien veo el dolor de vivir; no soy un hombre bueno, está bien, estoy teniendo lo que me merezco” pensó mientras perdía la noción, el juego del hombre bueno se terminaba.

Historia dura, difícil de contar, difícil de imaginársela, espero que la hayan disfrutado (va disfrutado es una manera de decir) hasta la próxima.

Días de Mariposa 6

“Días de Mariposa” es una novela corta en la que estuve trabajando hace ya un tiempo, la voy a publicar en pequeñas partes todos los martes a las 18hs hora Argentina, 23hs hora de España, 17hs Miami.

Espero que la disfruten:

Primer llamado, Carolina:

-¿Hola Carolina?

-No, habla la hermana.

-¿Me podés pasar con ella?

-Bueno, esperá que ya le llamo -los minutos pasaban cual si fueran veloces delfines para el impaciente Juan, mientras el jugaba velozmente enredando sus dedos con el cable del teléfono, su corazón latía ferozmente a causa del café, se escuchaban algunos ladridos, la televisión, algunos pasos, luego de cinco minutos el sonido del teléfono -no ella no está ¿Querés que le diga algo?

-¡Sí, que se vaya al infierno! -contestó furioso colgando con fuerza el teléfono. Esta vez más que nunca le molestaba perder el tiempo.

Trigésimo tercer llamado, Alejandra:

-¿Hola Alejandra?

-¿Si?

-Mirá, soy Juan, yo sé que ha pasado varios meses desde la última vez que nos vimos, pero la verdad es que nunca pude sacarte de mi mente.

De repente se empezó a escuchar un forcejeo del otro lado del tubo.

-¡Dame acá!

-¡No! ¡No!

-¡Escuchame pedazo de imbécil! ¡No la llames más a mi mujer! ¡Si descubro quien sos te mato! ¡¿Escuchaste?!

Juan simplemente cortó, ni siquiera sabía que estaba casada.

Llamado ciento treinta y siete,…

-Hola ¿Cómo estás? -no sabía su nombre, solo la tenía anotada entre sus números -mirá, yo sé que ha pasado varios meses desde la última vez que nos vimos, pero la verdad es que nunca pude sacarte de mi mente -dijo el siempre original galán.

-¿Sí? -solo respondió la mujer.

-Y la verdad es que tengo muchas ganas de volver a verte -hubo un gran silencio, ya iban varios llamados entre fracasos y teléfonos sin línea    -¡Por favor! -agregó un lloroso Juan.

-¿Sos Juan no? ¡Yo la verdad es que no tengo ganas de verte, nunca más me llames! ¡Chau!

Porqué seguir intentando en una búsqueda que no daba resultados, cuando él sabía que podía contar con una posibilidad de romper aquella maldición que le enturbiaba la mente; esa chance se encontraba tras una simple llamada, pero Juan persistía con su plan y evitaba a aquel número telefónico, el número de una mujer perdidamente enamorada de él.

Entre llamados, al ojear su agenda, varias veces se detenía en un número asociado al nombre Karina, por más que lo pensaba su orgullo y vanidad eran más fuertes y no quería comunicarse con ella, pero el pasar de las horas contando fracasos lo llenó de dudas y miedos, finalmente se decidió y la llamó.

Continuará…

(Cuentos del mundo) Irlanda: Damien el “hombre bueno”

“Un nuevo cuerpo es encontrado en el rio Liffey” anunciaba el encabezado de una noticia del diario local de Dublin y luego agregaba “Se trata de un hombre de al menos 50 años, este es el quinto cuerpo encontrado en menos de un mes.”

Damien Quinn leía la nota del periodico mientras se tomaba un café en un pequeño local de la zona de  Mountjoy Square, a su lado un hombre de unos 25 años le hablaba sin parar y al que no escuchaba hasta que este lo tomó fuerte del hombro.

-Hey Damien, si que vives en la luna- le dijo su compañero- te decía si vas a ir a la fiesta de cumpleaños de Seana, es este viernes en su departamento, iremos después de salir del trabajo.

-No, no creo, tengo algunas cosas que hacer- le respondió tajante mientras soplaba el vapor de la tasa.

-Vamos Damien, invitará a sus amigas, es una buena oportunidad para conseguir pareja, ya tienes más de 40 años ¿No pensarás quedarte solo para siempre?

Damien sonrió mostrando su vergüenza sin levantar la mirada, es difícil decir que no a las insistencias, pero a él le encantaba la soledad, o tal vez de alguna manera creía que era mejor estar solo.

-Bien lo pensaré- respondió ante la presión de su compañero, aunque un “lo pensaré” no significa que aceptaría.

-¡Bien Damien! arriba ese ánimo, yo te voy a ayudar sabes- lo miraba apretándole fuertemente el hombro- eres demasiado bueno y por eso no tienes suerte con las mujeres, a veces hay que ser un poco malo entiendes.

-Si claro-le respondió Damian toscamente, sin dejar de leer el periódico pero dejando escapar una pequeña sonrisa de aceptación.

-Bien te esperamos el viernes mi amigo, vamos a divertirnos a lo grande- le dijo su joven compañero.

Finalmente llegó el viernes y tras un largo y rutinario día se hizo la hora esperada, eran casi las 12 de la noche y Damien se vistió para la ocasión: zapatillas negras, guantes negros y ropa deportiva negra con capucha, el hombre bueno estaba listo para salir a divertirse.

…continuará

Días de Mariposa 5

“Días de Mariposa” es una novela corta en la que estuve trabajando hace ya un tiempo, la voy a publicar en pequeñas partes todos los martes a las 18hs hora Argentina, 23hs hora de España, 17hs Miami.

Espero que la disfruten:

Día Uno

Era de mañana ya. Sus ojos se abrieron lentamente para ver de manera borrosa el árbol al cuál había chocado; tras frotarse los ojos probó la marcha atrás, para su suerte, el auto aún funcionaba. Se alejó unos metros del robusto tronco y se detuvo un momento.

            “Qué locura” pensó atontado y tras sentir un ardor miró su camisa desabrochada conteniendo la respiración aterrado, una especie de tatuaje en forma de mariposa se desprendía de su pecho para luego salir volando por la ventana. Fue entonces cuando recordó aquéllas palabras: “Vivirá sólo 10 días, y si no lo cuidas, morirás antes”.

            Presuroso bajó del auto y comenzó a perseguir al insecto adentrándose en el bosque. En varias ocasiones, la mariposa se escabulló en burlonas maniobras, sin que pudiese tomarla. Mantuvo una larga persecución en la que se vio obligado a cruzar un frio arroyo y caer varias veces en el barro.  Hasta que, para la mala suerte del desesperado joven, ésta se encontró de repente prisionera en una telaraña.

Como en un duelo se vio obligado a correr junto con la araña por el premio, Juan tomó una rama y atinó al arácnido haciendo que la telaraña se rompiera y cayera la mariposa atrapada en la red al suelo. Al tomarla la apretó sin querer y sintió un fuerte dolor en el pecho, era su corazón, tenía que ser muy delicado con el insecto. Se volvió sobre sus pasos con la mariposa encerrada entre sus manos, la puso en una caja que tenía en el auto y arrancó. Trató de encontrar de nuevo el camino que conducía a la mansión en donde se hizo la fiesta pero parecía haber desaparecido; en un momento creyó ver una gran roca que, según él, era la misma que vio en el camino la noche anterior. Bajándose del auto corrió entre los arboles para encontrar la entrada a la mansión pero se topó con un gran barranco selvático, con una vista espectacular del amanecer húmedo del bosque. Volvió sobre sus pasos y entró en el auto, se sentía estresado y ya no quería saber más nada de la dichosa fiesta “Me largo a mi casa” pensó, sin siquiera acordarse de sus amigos.

Conocido por ser un hombre de la noche ante la mirada agria de sus vecinos llegó el averiado coche de Juan al barrio y luego fue comentario cuando lo vieron bajar embarrado de pies a cabeza, ese muchacho siempre tan radiante e impecable parece que tuvo una noche espantosa para el goce de los que vivían cerca de él. Entró a su casa con la adorable cajita en sus manos, puso la mariposa en un frasco más grande junto con una flor y se tomó un baño de relajante agua caliente, luego se recostó en su cama pensando que podía hacer para revertir esta increíble situación adversa, empezó a sentir el cuerpo cada vez más pesado “no debo dormirme, no tengo tiempo para descansar” pensó y a grandes esfuerzos se levantó para prepararse un café, después revolvió de punta a punta su hogar en busca de números telefónicos “tengo más de cuatrocientos, con alguna se me tiene que dar” se dijo y luego de anotarlos en un papel comenzó a discar. Se sentía extremadamente acelerado, miró su taza de café con desconfianza “¿Le habré puesto mucha azúcar y mucho café?” pensó, luego lo olvidó cuando fue atendido su llamado.

Continuará…

Relato de una noche alumbrada por la luz de la luna

Esta historia    no es mía, es del tío “el chico” en su juventud. Resulta que en las noches de farra apostaban con un compañero de la bebida por una señorita, pero no era cualquier señorita; esta muchacha siempre estaba sentada sobre una piedra al costado del arroyo  cuando ellos ya se marchaban de la posada del pueblo casi ya tocando la madrugada, los muchachos siempre cruzaban cerca de ella emborrachados hasta el cogote, pero ninguno de los dos se animaba a hablarle.


Esta historia    no es mía, es del tío “el chico” en su juventud. Resulta que en las noches de farra apostaban con un compañero de la bebida por una señorita, pero no era cualquier señorita; esta muchacha siempre estaba sentada sobre una piedra al costado del arroyo  cuando ellos ya se marchaban de la posada del pueblo casi ya tocando la madrugada, los muchachos siempre cruzaban cerca de ella emborrachados hasta el cogote, pero ninguno de los dos se animaba a hablarle.

Así que en una partida de cartas se jugaron quien sería el valiente que se animaría a acercarse a ella y el derrotado fue mi tío “el chico”.

Un poco borracho otro poco sobrio, con la bicicleta a un costado, él se acercó hasta la piedra del arroyo donde estaba ella sentada mirando como pérdida el andar de las aguas.

-Disculpe señorita- le dijo mi tío luego de tomar aire- me parece que estas no son horas para que una joven como usted este sola en este lugar ¿Me permitiría que la acompañe a su casa?

La joven la escuchó sin mirarle, ya que sus ojos seguían perdidos en el correr de las aguas del arroyo, luego de un rato de silencio sonriente le contestó.

-Bueno, está bien.

Así que mi tío y la joven caminaron esa noche por los senderos de tierra alumbrados por la luz de la luna, acompañados por el canto de los grillos y el ruido del girar de la rueda de la bicicleta, ella con una de sus manos iba tocando los pastizales que crecían a los costados del camino mientras él, traspirando en frio, apretaba fuerte el manubrio de su rodado compañero hasta que ella paró su andar.

-Gracias- le dijo la muchacha- hasta aquí está bien, adiós. Tal vez algún día nos volvamos a ver.

-De nada, adiós- le respondió mi tío antes de verla desaparecer entre los arboles del bosque unos minutos antes de que el sol apareciera por la mañana.

¿Que si la volvió a ver después de esa noche? No lo sé, solo se las cosas que me contaron que él decía la noche antes de partir de este mundo; mi tío deliraba y decía “la dama del arroyo está aquí” “la dama del arroyo vino a buscarme”.

Fin.

Espero que les haya dado piel de gallina como me dio a mi cuando escribía este relato.

Esta historia    no es mía, es del tío “el chico” en su juventud. Resulta que en las noches de farra apostaban con un compañero de la bebida por una señorita, pero no era cualquier señorita; esta muchacha siempre estaba sentada sobre una piedra al costado del arroyo  cuando ellos ya se marchaban de la posada del pueblo casi ya tocando la madrugada, los muchachos siempre cruzaban cerca de ella emborrachados hasta el cogote, pero ninguno de los dos se animaba a hablarle.

Así que en una partida de cartas se jugaron quien sería el valiente que se animaría a acercarse a ella y el derrotado fue mi tío “el chico”.

Un poco borracho otro poco sobrio, con la bicicleta a un costado él se acercó hasta la piedra del arroyo donde estaba ella sentada mirando como pérdida el andar de las aguas.

-Disculpe señorita- le dijo mi tío- me parece que estas no son horas para que una joven como usted este sola en este lugar ¿Me permitiría que la acompañe a su casa?

La joven la escuchó sin mirarle, ya que sus ojos seguían perdidos en el correr de las aguas del arroyo, luego de un rato de silencio sonriente le contestó.

-Bueno, está bien.

Así que mi tío y la joven en silencio caminaron esa noche por los senderos de tierra alumbrados por la luz de la luna y acompañados por el canto de los grillos y el ruido del girar de la rueda de la bicicleta, ella con una de sus manos iba tocando los pastizales que crecían a los costados del camino mientras él, traspirando en frio, apretaba fuerte el manubrio hasta que ella paró su andar.

-Gracias- le dijo la muchacha- hasta aquí está bien, adiós. Tal vez algún día nos volvamos a ver.

-De nada, adiós- le respondió mi tío antes de verla desaparecer entre los arboles del bosque mientras el sol aparecía en la mañana.

¿Que si la volvió a ver después de esa noche? No lo sé, solo se las cosas que me contaron que él decía la noche antes de partir de este mundo; mi tío deliraba y decía “la dama de blanco está aquí” “la dama de blanco vino a buscarme”.

Fin.

Espero que les haya dado piel de gallina como me dio a mi cuando escribía este relato.

Días de Mariposa 4

“Días de Mariposa” es una novela corta en la que estuve trabajando hace ya un tiempo, la voy a publicar en pequeñas partes todos los martes a las 18hs hora Argentina, 23hs hora de España, 17hs Miami.

Espero que la disfruten:

-¡Milagro! –dijo Juan riendo.

-¿Ves? Ese es el poder de la primavera –dijo ella sonriendo también.

Luego de eso, se dirigieron a la pista y bailaron toda la noche felizmente; Martín, José y Leandro con sus respectivas doncellas, así como Juan con su nueva amiga.

A medida que pasaban las horas, en cada vuelta de baile veía que sus amigos estaban cada vez más cerca de sus damas, cada vez más encariñados, hasta que al fin, se fusionaron en besos y miradas dulces. “La chica que baila conmigo es más bella que las que consiguieron ellos” pensaba con un poco de envidia al ver que su presa no reaccionaba de la misma manera. Para no ser menos que sus amigos, la invitó a irse del lugar; a lo cual la chica asintió sin muchos reparos.

-Bueno, me voy, mis amigos –dijo Juan con un vanidoso gesto de victoria al caminar de la mano de Flor, como él la había bautizado.

La invitó a subir a su coche y arrancó. Debían cruzar un largo bosque para salir del club. Su pensamiento no era diferente al de otras noches, tan solo disfrutar de su presa para después huir y prepararse para la próxima víctima.

-¿Siempre haces esto?

-¿Hacer qué?

– Salir con chicas, aprovecharte de ellas y después dejarlas.

-No hago nada que ellas no quieran –respondió él, un poco molesto por su pregunta -¡Qué arboleda interminable! –dijo para tratar de cambiar de tema.

-Yo sé cuál es tu problema –dijo ella, y pisó sobre el pie de Juan fuertemente el acelerador -¡Te falta corazón!

Los ojos de la muchacha se volvieron de un rojo furioso y sus labios se tornaron verdes como el musgo, su pelo negro se fue tiñendo de gris, como un árbol alcanzado por un rayo; mientras que su vestido se iba tiñendo de negro, lo que antes formaba su estampado se  desplazó hacia su mano, transformándose en una llamativa mariposa.

Juan, aterrado, maniobraba el vehículo a gran velocidad, tratando de no desbarrancar mientras la chica apretaba a la mariposa contra su pecho furiosamente.

-Este será tu corazón: una mariposa. Así como esta mariposa, vivirá sólo 10 días para encontrar el amor. Y si no lo cuidas, morirás antes -le dijo ella sin inmutarse por la situación.

Las luces del automóvil evidenciaron un árbol en la oscura noche del bosque. Luego, un fuerte golpe y todo quedó en penumbras…

continuará…