Victimario capitulo 1

“Todos somos inocentes, todos somos culpables”

Introducción:

Tengo un amigo, el está en mi cabeza hace años, se trenzan sus aventuras siempre entre mis historias, esperando, esperando, esperando el día que lo haga leyenda.

Hasta hoy no le había dado su espacio por que sé que él me acompañará por muchos de mis días, así que tranquilo, despacito, a partir de hoy de tanto en tanto lo voy a dejar salir; no espero que lo entiendan, mas si espero que lo disfruten.

Victimario capitulo 1:

Entre rayos y tormentas unos ángeles salieron de entre las nubes tocando trompetas, anunciaban algo, anunciaban el programa numero 1 millón en televisión de lo que fue alguna vez el territorio argentino, andá a saber cuando y andá a saber después de que evento. Este programa se llamaba “Tomando la pastilla con M14THA L3GR4ND.”

Los ángeles se alejaron tras las nubes, y de estas bajaron unas escaleras mecánicas en donde venía bajando la presentadora del programa; el mecanismo de la escalera era en verdad ruidoso, pero el televidente no lo sabía, ya que la música de trompetas era lo que recibía, mientras que los presentes si lo pervivían, cosa que solía ser bastante incomodo.

Los aplausos se activaban automáticamente, y así también automáticamente M14THA L3GR4ND saludaba y en movimientos toscos tiraba besos hacía los lados mientras dibujaba una sonrisa en su androide rostro, un androide rostro que era cubierto por una mascara arrugada que simulaba a una elegante mujer de anteriores épocas; pero era solo en su rostro, ya que sus brazos eran evidentemente robots y su torso, lleno de cables y mangueras con líquidos que entraban y salían, también eran evidentemente de robots. No era que importara mucho el que fuera un robot, ya que al televidente no le molestaba demasiado su falta de humanidad, ese un millón de programas era la prueba suficiente de su constante compañía en la mesa de la familia argentina, mesas en la que no podía faltar un televisior, ya que estaba exigido por ley el tener un televisor en la mesa principal de la casa; cosa que pocos sabían, y pocos sabían que había pasado con los pocos que sabían que era una ley perversa.

…Continuará.

La bella sinfonía de los truenos de los mil años

Los guardianes de las inmensas puertas de oro adornadas con cristales se hicieron señas tras ver la impaciencia de los presentes, entonces se dispusieron a tirar las cadenas que abrirían dichas puertas, el gran teatro daba la bienvenida a los millares de seres que desde hace años esperaban el recital con ilusión. Todos conocían el gran talento del compositor, este era en verdad el mejor de la historia de los que se animaron a hacer música hasta el momento, tal era el caso que el reino entero se había puesto de fiesta para la ocasión.

  Desde el más pequeño de los seres hasta los más grandes tomaron sus lugares respetando sus tamaños y sus capacidades para percibir el espectáculo, hablando entre sí de que con que los sorprendería el director de la obra esta vez, se podía ver las filas interminables de asientos; tal era su cantidad, que las filas se perdían a lo lejos y solo se podría ver al último con los ojos especiales que solo le eran otorgados a pocos seres y justamente estos eran los que ocupaban los lugares más alejados. También se encontraban situadas en lugares especiales las cuatro bestias colosales, que ubicados arriba debido a su gran tamaño, observaban junto a todos los seres voladores el lujoso escenario diseñado especialmente por el organizador del evento. De un lado los seres del agua y los de las profundidades del agua, del otro los seres de fuego y los de las profundidades del fuego; conversando entre sí, convirtiendo el sonido del ambiente en vientos armoniosos; no tenían contiendas entre ellos ya que el amor y la amistad los unían. Los pequeños juntos en millares en lugares pequeños como así los enormes que a su vez tenían seres más pequeños sobre sí esperaban con gran curiosidad, hablando, riendo, señalando las características únicas del lugar y con gran admiración, que se dé comienzo el show….

Extracto del cuento “La bella sinfonía de los truenos de los mil años” el cual pertenece exclusivamente al compilado de cuentos llamado “Cuentos fuera del tiempo”

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Poema del despedido

Su grito fue tan fuerte que perdió la voz

Aun así nadie lo escuchó

Era el grito del que no tiene habla

Que en el silencio encuentra la calma

Después de contar lo que nunca contó.

¿Cuanto puede aguantar un afligido corazón?

La mentira, la soberbia y el sin razón

¿Cuanto uno puede masticar la bronca?

hasta que los dientes se rompan

Al ver la injusticia en su máxima expresión.

¿y cual es? ¿De que va?

si todo está mal.

¿Cual es la diferencia

que atormenta a tu conciencia?

Si igual te van a culpar.

Cuando mucho te haz esforzado

Y la sima haz acariciado

en los tiempos de paz

y cuando estos no van mas

Tu eres el hombre malvado.

Así son las cosas mi hermano

Así tratan al humano

cuando te quieren echar

te conviertes en el mal

de lo que otro a sumado.

Empoderar el alma es lo que queda

Ante el difícil problema

De quedar sin trabajo

Cuando le importó un carajo

Al que portó tu bandera.

Así voy terminando el poema

Gritandolo de todas maneras

Preguntando a Dios

¿Porqué no respondió?

A lo que mi alma revela.

Él no me defendió

Y no fue esperanzador

El que no me despidieran

Sucedió de todas maneras

La desdicha del trabajador.

FIN!!!

Marañas

Que maraña, encontrarse con uno mismo, y que la maraña te encuentre solo en tu casa, sentado, con el control en la mano, ingiriendo infodemia.

La maraña olía mi transpiración fria, ella venía colandose por las paredes, sabía de mi angustia y yo sabía que ella estaba ahí.

Mientras cambiaba de canal a canal ella despacito me tocaba el hombro, “aquí estoy” me susurraba al oído y yo hacía que no la veía, hasta que la confrontación era inevitable.

-¡Vete! ¡Déjame en paz! – le grité al darme vuelta – ¿quieres pelea? ¡Te la daré!

La maraña, se retrajo cual covarde es, y se fue alejando lentamente cuchicheando anda a saber que, hasta desaparecer.

Yo por mi parte, me puse el barbijo, tomé el control del televisor y seguí consumiendo mi deliciosa infodemia, hasta el próximo enfrentamiento con la maraña.

Fin.

Espero que les haya gustado el relato, tengo mucho por escribir y publicar, pero estos tiempos extraños hace que se me dificulte, además tengo que estar atento para enfrentarme a la maraña je je je.

El hijo de la muerte

¿Que ha sucedido en el prospero reino del Norte?

Los niños ya no juegan en sus plazas, y las fuentes ya no dan limpias aguas, sus hermosos edificios se convirtieron en ruinas y sus armas de guerra yacen raídas por el oxido y el olvido.

¿Qué pasó con el respeto que le tenían al Rey Andrew? Aquel noble hombre, aquel digno rey; pues que no era tal, y el pueblo lo descubrió en sus fechorías a causa de un hijo bastardo llamado Abel, el hijo del Rey con la ultrajada Diosa guardiana de las tierras bajas, saqueadas por este hace muchos años atrás.

Todo ocurrió en la boda del príncipe legitimo, entre bailes, licores y disfraces de gala; en una hermosa noche de primavera alumbrada por la luna llena y adornada por las flores que caían de los fértiles árboles. Cuando todo era algarabía, entró encapuchado Abel quien no había sido invitado, y sin mediar palabra alguna cortó el cuello del que debería ser el próximo rey.

Cuando los soldados y el rey reaccionaron ya era tarde, el joven hombre de delicado rostro estaba muerto en el piso bañado en su sangre, se habían confiado en su prosperidad y no vieron venir lo que ocurriría.

-¡Padre!- gritó Abel al quitarse la capucha y soltar la daga homicida al suelo.

-¡¿Quien eres maldito asesino?!- le respondió el rey al reconocerlo y se acercó velozmente hacia Abel con la espada en la mano- solo tengo un hijo, solo tengo al que has asesinado.

-Soy tu hijo, y soy el hijo de la Diosa guardiana de las tierras bajas, diosa que mancillaste y tierras que destruiste con malicia horrenda para saquearla, malicia propia de un demonio.

EL rey con los ojos llenos de lagrimas de odio clavó su espada en el pecho de Abel, ante los espectadores atónitos.

-¡Soy el hijo de este diablo!- gritó Abel mientras enterraba con sus manos la espada en su pecho- ¡Soy el hijo de la Muerte encarnada en la Diosa Guardiana! ¡Soy la venganza de las tierras bajas!

Del pecho de Abel comenzó a salir una podredumbre extraña que rompió la espada, el Rey fue empujado hacia atrás por sus fieles caballeros.

-Protéjase mi Rey- le dijo su mano derecha mientras clavaba su lanza en el costado del moribundo Abel, y de la nueva herida también salió ese extraño liquido, las armas no servían para detener lo que habría de ocurrir.

Abel cayó muerto, y su sangre comenzó a salir de color negro extendiéndose en el suelo como si tuviera vida, la bellas mujeres y los elegantes hombres presentes huyeron horrorizados cuando la sangre de aquel extraño sujeto comenzó a tocar sus prendas, pero era en vano huir, la podredumbre se metía en su piel y las dejaba llena de manchas negras, luego de unos momentos les oscurecía el corazón y les quitaba el aire provocándoles la muerte.

El Rey Andrew gravemente herido en su alma a causa de la desgracia ocurrida solo atinó a sentarse en su trono, entrecruzó sus dedos y apoyó su cabeza sobre sus manos para ocultar su vergüenza; en esa posición encontró la muerte al ser tocado por la sangre maldita de Abel y así quedó su cadáver durante los siglos venideros.

El pueblo entró en confusión, la podredumbre se extendió por todo el reino matando todo lo que tocó, de las fuentes ya no volvió a salir agua, solo esa podredumbre maldita; podredumbre que se mantuvo ahí por los siglos siguientes, podredumbre que salió por venganza de la sangre derramada del hijo del diablo del norte y de la muerte encarnada en la diosa guardiana de las tierras bajas.

FIN.

Libro con cuento exclusivo “La Bella Sinfonía de los Truenos de los Mil Años”

Hola mis amigos, he hecho mi primera compilación de cuentos en un libro independiente al que he titulado “Cuentos fuera del Tiempo”. En dicho libro se encuentran las historias que ya conocen de este blog más una historia exclusiva que lleva de titulo “La Bella Sinfonía de los Truenos de los Mil Años”

Portada de Cuentos Fuera del Tiempo escrito por mí

Me animé a hacer este libro debido a la cuarentena obligatoria, y al pertenecer a un rubro que no es esencial para la población, debo buscar la manera de conseguir ingresos para atravesar estos tiempos complejos.

Puedes adquirir mi libro de las siguientes maneras:

A través de mercadopago (Opción que me es más útil debido que se usa en los comercios de mi país)

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me deben indicar una vez hecha la compra el email para que les envíe el archivo y si lo quieren en formato pdf o en formato epub para leerlo en aplicaciones móviles

Desde ya los saludo a todos y les deseo que todo este tiempo pase pronto para que recuperemos nuestras vidas normales.

Encoronados con virus

La vida del empresario hace que no puedas parar nunca, así que tomé mi portafolios y me dirigí rápidamente al aeropuerto; en el auto, mientras manejaba en silencio mi chófer, abrí mi notebook y comprobé el estado de las acciones de la empresa en la bolsa, no era una buena jornada, me mensajeé con colegas y todos estaban como yo, atentos a sus notebook y a sus celulares para ver como en una matriz gráfica obtenida a través de un programa, números de color rojo con comas se convertían en verdes y viceversa; me ardían un poco los ojos al mirar la pantalla, pero nada me detuvo en mi vida en mis mas de 30 años en el negocio, así que no le dí importancia.

-¿Y si invertimos acá o allá?- le decía por celular a un colega.

-Mejor vendemos acciones de acá y compramos esta de allá- me respondía mi colega.

Mientras tocaba mi frente caliente, calculo que por los nervios, el numero en el gráfico pasó de rojo a verde.

-¡Bien hecho!- festejamos los dos al unisono.

Finalmente llegamos al aeropuerto, estaba llamativamente vacio, “va no es mi problema” pensé y mientras caminaba apurado para subir a mi avión conversaba con otro colega por celular. ¡Necesitamos convertir mas números rojos en verdes!

En el check in dejé mis papeles en el mostrador, sin mirar, como de costumbre, ya que los empresarios como yo no tenemos tiempo para mirar a la gente, esperé el tiempo acostumbrado, dije las frases de memoria casi impecablemente porque la interrumpí un par de veces a causa de una pequeña tos pasajera, como siempre tomé mis cosas y sin dejar de hablar por teléfono subí a mi avión.

No tuve problemas para sentarme, ya que el avión estaba vacío, “parece que arribé muy temprano” pensé y al rato abrí mi notebook para ver como rendían nuestras acciones por ultima vez antes de desconectarla. Siempre aprovecho el viaje en avión para dormir un pequeño rato, cerré los ojos y sentí como el avión despegaba, luego de un momento los abrí y al mirar a los costados descubrí que en el avión nadie mas estaba conmigo; confundido me fregué los ojos y me acerqué a la ventanilla del avión, efectivamente, estábamos volando.

Creo que a causa de la situación tan anormal me agité un poco y me costó respirar, ya no soy tan joven, así que me tomé unos minutos para relajarme, hasta que finalmente el piloto del avión se digno a hablarle a los pasajeros, en este caso al único pasajero que era yo.

-“Señores pasajeros- se escuchó la voz tranquila y gruesa del piloto- queríamos informarle que, a causa del brote y expansión del nuevo virus, entramos en cuarentena”.

“¿Cuarenena?” pensé yo mientras me costaba aun mas respirar.

-“Así es, cuarentena”- respondió a mi pensamiento- “estaremos los próximos 15 días suspendidos en el aire hasta cumplir con el protocolo de seguridad para evitar el contagio.”

Quise levantarme del asiento pero el cuerpo no me respondía. El piloto continuó.

-“Y por seguridad de los demás, los infectados no podrán levantarse de sus asientos.- “pero ¿Qué pasará con mis números rojos y verdes? ¿Quienes se preocuparan por mis pequeños numeritos por los próximos 15 días?” pensé preocupado, finalmente el piloto concluyo.

– ” Que tengan todos ustedes un muy feliz viaje”.

FIN!!!!

Espero que les haya gustado esta corta historia (aunque es un poco aterradora ¿No? jeje) Cuídense, lávense las manos y sigan los protocolos de seguridad para que estos tiempos solo pasen como una anécdota. Que tengan todos ustedes un buen fin de semana.

El asesinato del Padre Ignacio

El sacerdote Ignacio saludaba a los fieles que se despedían cuando terminó la misa. Las señoras habitué del halago sin fin se acercaban al cura para ganar puntos en su competencia por “la más come velas” del pueblo y mientras él les saludaba, observaba con el rabillo del ojo a un hombre que estaba sentado al fondo del espacioso templo terriblemente desalineado, de traje marrón sucio y apestando a alcohol que, sujetando fuertemente su portafolios, no le quitaba la mirada de encima.

Cuando finalmente se retiró del lugar la mayoría de los creyentes, este hombre se le acercó.

-Padre, necesito confesarme- le dijo el desconocido, mientras con un pañuelo secaba el sudor de su pálida frente.

-Bien hijo mio- le respondió el sacerdote- espérame en el confesionario para que pueda ayudarte.

El hombre se arrodilló en el confesionario y supo que el sacerdote estaba del otro lado de la ventanilla al escuchar el rechinar de la vieja madera del icónico mueble de caoba rojizo, donde las almas perdidas expulsaban sus secretos. La ventanilla tras la rejilla de madera se abrió y escuchó la voz del santo anciano.

-Bendiciones hijo mio- le dijo el cura- cuéntame que es lo que aqueja a tu alma.

-Bendíceme padre, porque vivo en el pecado- le dijo el apesadumbrado hombre- Mi nombre es Arturo Sánchez; mi última confesión fue, ya no lo recuerdo muy bien, tal vez cuando era niño.

-No te preocupes hijo mio- le dijo el cura mientras reía en sus adentros- ahora estás aquí, dime tus pecados e intercederé con el santo padre para ayudarte.

-Es mi mente padre, me atormenta; está llena de malos pensamientos, llena de odios y de violencia.

-Esta bien hijo, voy a ayudarte- dijo el cura con intención de no alargar demasiado la confesión.

-Espere Padre, aun no he terminado-lo interrumpió el preocupado hombre-me urge hacerlo y tengo que pedirle permiso a usted.

-Si, te escucho hijo mio.

-Necesito que me dé permiso para asesinarlo.

El sacerdote abrió grande los ojos y contuvo la respiración. El hombre continuó.

-Así es, debo matarlo a usted, pero no puedo hacerlo sin su permiso, no podría vivir tranquilo si lo mato sin que usted me deje hacerlo.

El cura temblando intentó abrir la puerta del confesionario, pero la vieja cerradura se había trabado, se dió cuenta que huir cobardemente no era una opción, debía intentar convencer a su asesino confesor de que no cometiera tal pecado.

-Hi… hijo, eso es un pecado muy grave-dijo el sacerdote con la voz temblorosa- y más asesinando a un representante directo de Dios en la tierra ¿Te imaginas cuan grande es esa falta ante los ojos del altísimo?

-Lo sé, lo sé, y eso me duele; pero mi mente está tan llena de tormentos que pienso ¿Que más da? Si estoy tan empantanado en el pecado que llevar a cabo otra aberración no cambiaría nada.

-Hi… hijo no es asi, aun puedes arrepentirte de tu pecado y Dios te escuchará, el te perdonará.

El cura volvió a intentar abrir el confesionario pero por mas que insistía la puerta no cedía, su desesperación creció aun mas cuando vió que aquel hombre buscó algo en su portafolios y terminó escuchando un sonido metálico. Intentó cerrar la ventanilla pero esta también, para su mala suerte, se encontraba atorada.

El cura se agachó dentro del confesionario para refugiarse con la esperanza de que el hombre se fuera, pero este aun estaba ahí, finalmente el anciano suspiró, y recordó su larga trayectoria como sacerdote; tenía muchos recuerdos buenos, pero también había cosas que no eran del todo buenas, y tal vez esta era su redención final, tal vez él también debía pagar por algún pecado inconfesable.

-Está bien- dijo el cura con la voz cansada-puedes matarme, puedes terminar con mi vida.

-Gracias, bendito padre.

El sacerdote Ignacio no quiso mirar a su ejecutor, pero sentía que algo tenía en sus manos, luego entregándose al altísimo escuchó un click, era el fin.

Apretó fuertemente los ojos esperando su desvanecimiento pero esto no ocurrió, luego lentamente los abrío mirando hacia los lados, miró por la ventanilla y ya no había nadie. Probó la ventanilla y funcionaba perfectamente, luego probo la puerta y esta se abrió sin ningún problema. El cura salió temblando y extasiado de felicidad, estaba vivo.

“¡Estoy Vivo! ¡Estoy vivo!” pensaba y caminaba de un lado a otro con felicidad en el desolado templo. Pero ¿Que habrá sido de aquel hombre? Arturo Sánchez ¿Quién era ese hombre?

Finalmente, tras pasar unos días el cura descubrió quien era aquel sujeto, cuando al leer el diario, en la sección de cuentos descubrió una historia hecha por un escritor llamado Arturo Sánchez, la cual se titulaba “El asesinato del Padre Ignacio.”

FIN!!!!!

Espero que les haya gustado el relato. Saludos y que tengan una excelente jornada.

Relato: Una oferta que no puedes dejar pasar


Era un día cualquiera, una rutina cualquiera, debía hacer un quehacer propio del hombre de ciudad; me alcanzaba con unos minutos para llevarlo a cabo, así que tome la moto y la mochila para ir a ese lugar. Una vez allí, estacioné la moto y le puse candado, luego me dirigí hacia la cinta mecánica, cuando pisé la cinta mecánica dejé que ella me lleve hacia mi destino; puse mis brazos sobre e posa brazos y me quedé parado mirando hacia arriba, podría caminar sobre la cinta para no perder tanto tiempo, pero ¡¿Qué tipo de pecado es éste?! Para eso está la cinta ¿Porqué debería hacer un esfuerzo más si la cinta mecánica lo hace por mí?

Como las luces al final del túnel, el cartel hacia el que me dirigía decía en letras grandes y chillonas “Supermercado.” Tomé un carrito y me dirigí a la sala de recepción para dejar mi bolso, estando ahí con mis llaves golpeaba la mesa y contaba 1, 2, 3 mentalmente por cada golpe qué hacía con la llave en la mesa. 1, 2,3, golpe; 1,2,3, golpe; 1, 2, 3, golpe mientras miraba las anteriores marcas de mi llave y también otras marcas que no las había hecho yo, producto de otras almas impacientes. Hasta que por fin fui atendido.

Dejé mi bolso y tome el número para después poder retirarlo, miré mi reloj y entré en la selva de colores de cajas y productos varios pero que no estaban en mi consideración; sólo debía llevar aquel producto, único producto que fui a buscar. Pero las luces, esas luces blancas encandilantes y el brillo de todos las cajas y envoltorios confundió a mi mente, comencé a cargar el changuito con muchos productos que no eran los que fui a buscar y olvidé para que había ido a ese lugar; cajas de leche, cajas de arroz, caramelos, chocolates, algo que no se para que servía; cajas azules, rojas, amarillas entraban y salían del changuito, era como si volaban, a veces se movían solas, cruzaban delante de mí como globos con helio que no podía agarrar , no tenía control sobre ellas, ellas tenían el control sobre mí.

Entonces recordé que era lo que fui a buscar, así que sin mirar quité todo la que tenía el changuito tirándolo al suelo y fui hasta el fondo del lugar. Allí estaba ese producto en oferta, “una oferta que no puedes dejar pasar” ¿Cuál era esa oferta? Pues por cada unidad que lleves de este, recuperarás la mitad del tiempo que perdiste en encontrarlo.

¡Una oferta increíble! ¿No les parece? Así que cargué todo lo que pude y recuperé toda la mañana; y eso no es todo, aproveché y me fui a la costa a tomar un trago mientras miraba sin pensar en nada el horizonte y como las olas llegaban a la playa ¡Que buena manera de ocupar el tiempo!

Se los recomiendo, busquen en sus supermercados ese producto, “es una oferta que no pueden dejar pasar.”

FIN!!!